En una visita a la redacción de EL LIBERTADOR, el representante de B’nai B’rith International analizó la complejidad de los discursos de odio y su impacto en el ámbito educativo, en el contexto de una reciente denuncia federal en Corrientes por amenazas contra una menor de la comunidad judía.
En una visita a la redacción de EL LIBERTADOR, el representante de B’nai B’rith International, León Shocrón Benmuyal, analizó la complejidad de los discursos de odio en la actualidad y su impacto directo en los ámbitos educativos. El especialista, que desempeña su labor profesional de manera permanente en Estados Unidos e Israel, advirtió sobre la sofisticación de estas prácticas discriminatorias que, lejos de ser hechos aislados o bromas de niños, responden a estructuras de desinformación con financiamiento global.
El encuentro se produjo en un contexto de especial sensibilidad para la provincia, tras la reciente denuncia federal por amenazas nazi-fascistas y mensajes de odio contra una niña de la comunidad judía local, lo que evidencia que la problemática trasciende las fronteras geopolíticas para manifestarse de forma cruda en el territorio correntino.
B’nai B’rith International se erige como una de las organizaciones de derechos humanos y asistencia social con mayor trayectoria a escala mundial, ya que cuenta con una estructura que pronto alcanzará los 183 años de existencia. Shocrón Benmuyal detalló la relevancia de esta entidad en el escenario global al subrayar que la organización fue creada en 1843 con un perfil asociado a la defensa de los derechos humanos y la asistencia social que “ha ido evolucionando y acrecentándose en aproximadamente 50 países”. En ese sentido, el profesional explicó que se trata de la organización de diplomacia civil más fuerte y extendida que existe hoy en día.
Respecto de su incidencia institucional, Shocrón Benmuyal destacó que el organismo cuenta con “una representación como entidad consultiva en Naciones Unidas, está en la OEA y en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra”, lo cual les otorga un rol fundamental en la vigilancia de las garantías fundamentales a escala internacional.
El análisis sociológico propuesto por el representante internacional se centró en el origen de las conductas discriminatorias, las cuales encuentran en el ámbito escolar un terreno fértil cuando no existe una intervención adecuada de las autoridades. Para Shocrón Benmuyal, el fenómeno no es nuevo, sino que ha mutado en sus formas de propagación. “Los discursos de odio en general, no sólo el antisemitismo, se basan en parte en la falta de educación, de conocimiento o el desconocimiento del otro. Fundamentalmente, el foco es tratar de encontrar un enemigo cuando uno se siente mal o necesita culpar a otro”, aseguró.
Esta construcción del enemigo hoy encuentra en plataformas como TikTok un vehículo de viralización instantánea. Lo que muchas veces se percibe como un “juego inocente” o una “broma” de adolescentes, es en realidad el inicio de un proceso de deshumanización. Esta realidad se volvió tangible en Corrientes hace apenas unos días, cuando la Justicia Federal inició una investigación por el envío de más de 50 stickers e imágenes con simbología nazi a través de WhatsApp contra una menor de edad de la ciudad. El hecho, denunciado ante la fiscalía de Carlos Schaefer, refleja lo que Shocrón Benmuyal describió como un peligroso pasaje del discurso a la violencia.
“La discriminación es discriminación. Se discrimina al judío, al gordo, al bajito, al rubio o al morocho. Cuando eso se lleva a un nivel más extremo, se convierte en un discurso de odio, y en el extremo máximo, se convierte en violencia. El antisemitismo es parte de ese proceso”, señaló el representante de B’nai B’rith.
Uno de los puntos más críticos abordados durante la charla fue el trasfondo económico y político que sustenta la propagación del antisemitismo moderno. Lejos de ser una conducta orgánica, Shocrón Benmuyal argumentó que existe una “fábrica” de noticias falsas y contenidos diseñados para demonizar a la población judía y al Estado de Israel, que utiliza herramientas de inteligencia artificial y medios de comunicación masivos. “Todo el proceso de discurso de odio es una gran inversión. Lo que se invierte en discursos de odio en las universidades de Estados Unidos y el Reino Unido es superior a lo que se invierte en misiles. Hay una construcción de cadenas informativas o desinformativas que buscan promover este discurso”, advirtió.
En este marco, hizo mención a la responsabilidad de grandes corporaciones mediáticas, al indicar que incluso medios prestigiosos como la BBC de Londres debieron disculparse formalmente al menos seis veces en la última guerra por difundir información no verificada. “Lamentablemente, la noticia falsa sale en primera plana y la disculpa, en un cuadrito menor”, lamentó.
Al ser consultado sobre las herramientas para combatir este flagelo en el sistema educativo, Shocrón Benmuyal interpretó que la responsabilidad recae primordialmente en las autoridades escolares. Tomando como ejemplo lo ocurrido en las universidades de la Ivy League, donde rectores debieron renunciar tras dar explicaciones en el Senado, subrayó la necesidad de una intervención temprana y firme desde los establecimientos educativos.
