Las empresas Ersa y Transporte San Lorenzo aplicaron un recorte del 50% en la circulación de unidades en la ciudad de Corrientes, en medio de un conflicto con la UTA que amenaza con un paro total.
El sistema de transporte público en la ciudad de Corrientes atraviesa una fase crítica que afecta tanto la movilidad de los ciudadanos como la estabilidad laboral del sector. Las prestatarias Ersa y Transporte San Lorenzo oficializaron una reducción del 50% en la circulación de sus unidades, en un intento por equilibrar las cuentas ante lo que denominan un “quiebre de la ecuación económica”.
Esta medida forma parte de un esquema de contingencia que incluye suspensiones masivas y una reestructuración operativa. Según lo acordado entre las empresas y la Unión Tranviarios Automotor (UTA), unas 60 unidades dejan de circular durante las horas de menor demanda para concentrar la oferta en los horarios pico. Los conductores cumplen jornadas de aproximadamente siete horas divididas en dos turnos, percibiendo el doble de viáticos y descansos los fines de semana, según declaraciones radiales de José Luis Sabao, secretario general del gremio.
Sabao explicó que el objetivo es reducir el consumo de gasoil y optimizar la recaudación, en un contexto donde el flujo de pasajeros cayó más del 20% interanual en el primer trimestre de 2026. La tensión se intensificó cuando la UTA amenazó con un paro total tras la cancelación de reuniones clave en la Subsecretaría de Trabajo. Sabao advirtió que el sistema va “de mal en peor” y que la paz social depende de que no se descargue la crisis sobre los salarios de los trabajadores.
En paralelo, se registran suspensiones sin goce de haberes: mientras algunas fuentes confirman 23 choferes afectados por 30 días, otros reportes elevan la cifra a 89 trabajadores suspendidos por periodos que podrían extenderse hasta 120 días, sumado a la no renovación de 25 contratos adicionales.
Desde la perspectiva de las empresas, estas medidas están amparadas en los artículos 218 a 221 de la Ley de Contrato de Trabajo y se justifican por la eliminación de los subsidios nacionales y el aumento de los costos operativos. La eliminación de los servicios nocturnos fue la primera consecuencia técnica de este déficit. Para el gremio, la responsabilidad de garantizar la continuidad del servicio recae también en el Municipio y la Provincia, a quienes señalan como los verdaderos “dueños del servicio”.
Por ahora, la ciudad se mueve a media máquina, bajo la sombra de un conflicto que amenaza con dejar a la Capital sin colectivos en la calle en cualquier momento.
