Un Douglas DC-4 de la Fuerza Aérea Argentina, con 69 personas a bordo, se esfumó de los radares sobre Centroamérica en 1965. Décadas después, las hipótesis sobre su destino y las búsquedas infructuosas mantienen vivo el caso.
El 3 de noviembre de 1965, el avión TC-48 de la Fuerza Aérea Argentina desapareció misteriosamente mientras sobrevolaba las sierras de Talamanca, cerca de Costa Rica. La aeronave, un Douglas DC-4, era piloteada por los comandantes Renato Filippa y Miguel Moyano y transportaba a un contingente de cadetes de la Escuela de Aviación Militar en un viaje final de estudios. El vuelo había partido de la base de Howard, en Panamá, con destino a San Salvador, como parte de una travesía más extensa que había comenzado en Mendoza.
Minutos antes de la desaparición, un avión comercial en Honduras recibió una alerta de la tripulación del TC-48. Según testimonios recogidos posteriormente, el último mensaje del piloto indicaba problemas con el radio compás y la pérdida de la fuente de energía. El avión se esfumó de las pantallas de radar, dando inicio a uno de los misterios más grandes en la historia de la aeronáutica argentina.
Inmediatamente se desplegaron operaciones de búsqueda. En diciembre de 1967, tras 23 expediciones terrestres y más de 50 vuelos de reconocimiento, el gobierno de Costa Rica dio por finalizada oficialmente la búsqueda. Una investigación del gobierno de Estados Unidos concluyó que el avión había caído al mar, a unos 30 kilómetros de la costa entre Panamá y Costa Rica.
Sin embargo, el caso nunca se cerró para muchos. En 1974, la Comisión Pro Búsqueda del avión TC-48 solicitó una audiencia con el Poder Ejecutivo Nacional, acusando a altos mandos de la Fuerza Aérea y del gobierno de obstruir la investigación. Familiares de las víctimas, al igual que ocurriría años después con el ARA San Juan, continuaron buscando por su cuenta.
A lo largo de los años, han surgido múltiples hipótesis. Algunos investigadores, como Dante Caferatta, presidente del Círculo de Observación de Fenómenos Espaciales, sugirieron en su momento la posibilidad de una intervención extraterrestre, basándose en reportes de objetos luminosos en la zona. Otras teorías apuntan a que el avión pudo haber sido derribado por error por un misil proveniente de una base estadounidense en Panamá, durante un período de tensión con Cuba, y que el hecho se habría encubierto.
También se maneja la posibilidad de que la aeronave cayera en la espesa selva y fuera saqueada por indígenas locales. En 2008, la Fuerza Aérea Argentina realizó dos nuevas expediciones a la zona, sin obtener resultados.
Más allá de las teorías, lo concreto es que 69 vidas se perdieron sin dejar rastro. El destino final del TC-48 sigue siendo, a día de hoy, una página abierta y dolorosa en los anales de la aviación nacional.
