Una investigación local, financiada por una beca del CIN, analiza la relación entre el tiempo de exposición a dispositivos digitales y la salud visual en alumnos de 6 y 7 años de una escuela pública de la ciudad.
En las últimas décadas, la presencia de televisores, computadoras, celulares y tabletas se ha generalizado en los hogares. Con la pandemia de Covid-19, se estima que el tiempo que los niños pasan frente a pantallas aumentó cerca de un 50% respecto a los años previos al aislamiento.
Valentina Aquino Novotny, becaria del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), desarrolló un proyecto titulado “Implicancias visuales del uso de pantallas digitales en niños de primer grado”. El estudio se enfoca en un grupo de niños de entre 6 y 7 años que asisten a una escuela primaria pública de la ciudad de Corrientes, y cuenta con la dirección de la doctora Rosana Gerometta, docente investigadora de la Facultad de Medicina de la UNNE.
La elección de esta edad no es casual, ya que corresponde a una etapa crucial del desarrollo visual humano, donde el ojo y el cerebro ajustan sus mecanismos para definir la calidad de la visión en la vida adulta.
La investigación parte de la hipótesis de que los niños de 6 a 7 años superan el tiempo de uso recomendado de pantallas, tanto para tareas escolares como para entretenimiento, y que este exceso podría afectar su capacidad para ver con nitidez a diferentes distancias. Participarán aproximadamente cien alumnos de primer grado del turno mañana.
El trabajo consta de dos partes. La primera es una encuesta anónima y voluntaria para las familias, que consulta sobre horas de uso, tipos de dispositivos, fines, supervisión y hábitos. La segunda consiste en un examen visual sencillo e indoloro que se realizará en el aula.
Una vez recolectados los datos, se analizará si existe una correlación entre el tiempo de exposición a pantallas y la calidad visual de cada niño. Toda la información será tratada de manera confidencial.
El llamado “síndrome visual de la computadora” incluye molestias como dolor de cabeza, visión borrosa, sequedad ocular y dolores musculares. Sin embargo, en Argentina no hay datos precisos sobre cómo afecta esto a los niños más pequeños durante la etapa de formación de su sistema visual.
La Organización Mundial de la Salud advierte que una de cada cuatro personas en el mundo tiene problemas vinculados al uso excesivo de tecnología, incluyendo alteraciones en la visión. UNICEF indicó en 2017 que uno de cada tres usuarios de internet es menor de edad.
Ante la falta de cifras locales, esta investigación busca generar información específica sobre la realidad de los niños correntinos. Los resultados se compartirán con las autoridades de la escuela participante y quedarán disponibles en la biblioteca de la Facultad de Medicina de la UNNE para consulta de profesionales, docentes y estudiantes.
El estudio aspira a ser una herramienta útil para oftalmólogos, pediatras y otros profesionales de la salud infantil, permitiendo decisiones más ajustadas a la realidad regional. A nivel familiar, los datos podrían orientar a los padres sobre los riesgos del uso sin límites de dispositivos en la primera infancia.
