Frente a un presupuesto afectado por la baja coparticipación nacional, la administración de Juan Pablo Valdés impulsa la interacción público-privada y prioriza el gasto en servicios esenciales, con un nuevo ministro de Hacienda al frente de la estrategia.
El Gobierno de Corrientes enfrenta el desafío de cumplir con las obligaciones del Estado y mantener los servicios esenciales, en un contexto de restricciones presupuestarias por la baja recaudación nacional. La administración del gobernador Juan Pablo Valdés busca un equilibrio, promoviendo la inversión privada mediante beneficios fiscales y agilización burocrática, al tiempo que aplica criterios de severidad en el gasto público.
Para atraer capitales, el gobierno mantiene contactos con grandes empresas como Mercado Libre y Amazon, ofreciendo un marco de exenciones tributarias y modernización administrativa. Esta estrategia se complementa con el perfil desarrollista de la provincia, que avanza en obras de infraestructura vial, portuaria y turística, como el Plan Iberá.
En materia de política fiscal, se realizó un cambio significativo en el equipo económico con el nombramiento de Héctor Grachot al frente del Ministerio de Hacienda. Grachot, con experiencia en la gestión financiera provincial, tiene la tarea de optimizar los desembolsos y priorizar las necesidades más urgentes, en diálogo con los sectores sindicales.
Uno de los objetivos centrales es que el salario de los empleados públicos, con aumentos acotados como el 6% reciente, mantenga su poder adquisitivo para sostener la economía local. El caso de pequeños comercios, como una rotisería en Laguna Seca que adapta su menú, ejemplifica cómo el consumo familiar depende de esa capacidad de compra.
En el ámbito laboral, el gobierno provincial acompañó la llamada Modernización Laboral nacional, norma que fue utilizada para declarar la esencialidad de la educación y desactivar medidas de fuerza docentes. Recientemente, un sector de autoconvocados propuso que los padres no enviaran a sus hijos a la escuela, una idea que fue rechazada por gran parte de las familias y que choca con la ley de obligatoriedad escolar.
La consigna del gobierno es “gastar poco, pero lo necesario”, buscando cumplir con las obligaciones sin caer en la imprevisión, en un escenario económico complejo para la provincia y sus habitantes.
