Toma envión la decisión de Raízen, la propietaria de la estructura y la marca Shell en la Argentina, de desprenderse de su negocio a nivel local. La firma brasileña concluyó 2025 con numerosas luces rojas encendidas en su tablero financiero y entiende que la operación en nuestro país dista de ser prioritaria. Confía en que vender una red de más de 700 estaciones de servicio y su refinería en Dock Sud, entre otros activos, podría reportarle un ingreso del orden de los 1.000 millones de dólares. Raízen también atraviesa un momento delicado en cuanto al acceso al crédito: agencias internacionales como S&P Global Ratings y Moody’s vienen de rebajar su calificación alegando el deterioro de los indicadores crediticios de la firma y exponiendo sus flujos de caja negativos.
Mixta, Raízen es el resultado de una sociedad integrada tanto por la europea Shell como por la brasileña Cosan. Esta última, señalan medios paulistas como Estadão, opina que la operación argentina actualmente aporta pocas sinergias al negocio de producción y distribución de combustibles en Brasil, principal foco comercial de la alianza en cuestión.
Además de la refinería Dock Sud, considerada la segunda más grande de Argentina, con una capacidad de procesamiento diario del orden de los 100.000 barriles, Raízen opera en el país una red de más de 700 estaciones de servicio, una fábrica de lubricantes, tres terminales terrestres, dos bases de abastecimiento de aeropuertos y activos de gas licuado de petróleo (GLP).
En 2018, Raízen adquirió el negocio de Shell en Brasil y en Argentina también se posicionó durante ese mismo año. Vale señalar que en ese momento la refinería ubicada en el conurbano estaba valorada en casi 1.000 millones de dólares.
Dado el apuro por hacerse con fondos frescos para afrontar su mal momento financiero, la compañía saldría del país recibiendo prácticamente el mismo monto que puso para desembarcar en el mercado nacional hace menos de una década.
Según fuentes del vecino país, la compañía intensificó el diálogo para vender sus activos, en un intento por fortalecer un balance por demás complejo. Raízen busca revertir la fuerte caída de los títulos de deuda de la compañía en el exterior.
Quiénes van por los activos de la marca Shell en Argentina
Durante el segundo semestre del año pasado, la compañía abrió una compulsa en la que rápidamente se posicionaron como candidatos la firma Trafigura, con base en Singapur y dueña de Puma Energy en la Argentina, las suizas Glencore y Vitol, y CGC, la petrolera de Eduardo Eurnekian. A esos nombres luego se les añadió el empresario José Luis Manzano.
De esa nómina, según se conoció en semanas recientes, Vitol y el grupo Mercuria, ligado a Manzano, quedaron en la definición por los activos. Y CGC también se mantiene entre los actores interesados.
En el ámbito de los hidrocarburos y refinados se señala que Mercuria asomó como candidato firme a partir de la segunda parte de 2025. De origen suizo, el grupo es aliado de Manzano y su par Daniel Vila en Vaca Muerta a través de la petrolera Phoenix Global Resources.
Mercuria ofrecería alrededor de u$s1.400 millones para hacerse con los activos de Raízen, que representan casi el 20% del mercado doméstico de expendio de naftas y otros refinados. Por el lado de Vitol, la propuesta rondaría un monto incluso cercano a los 1.600 millones en moneda estadounidense.
Sin embargo, y como ya se dijo, se señala que la operación se cerraría en una cifra del orden de los 1.000 millones de dólares.
La dueña de la marca Shell y un presente complicado
Recientemente, señala Bloomberg, Raízen resultó golpeada por altos niveles de deuda tras realizar grandes inversiones en plantas de biocombustible basadas en residuos que no han rendido ante una demanda más débil de lo esperado.
Asimismo, la caída de los precios del azúcar y varias cosechas deslucidas también han perjudicado a la compañía. Como resultado de estas variables, su deuda neta aumentó casi un 50% en el tercer trimestre de 2025 respecto del año anterior, para ubicarse muy cerca de los 10.000 millones de dólares.
Producto de este escenario, y de acuerdo a O Globo, Shell Plc y Cosan, accionistas mayoritarios de la compañía, junto con BTG Pactual Holding, procuran hacerse con una inyección de capital de cuanto menos 10.000 millones de reales -esto es, casi 1.900 millones de dólares-.
“Este es un momento crucial para uno de los principales actores de la agroindustria brasileña, que también ocupa una posición sólida en la distribución de combustibles. Una inyección de capital se considera esencial para el futuro de la empresa”, indicó ese medio.
En esa línea, la firma en cuestión acaba de transferir su cartera de activos energéticos a la también brasileña Tria Energia.
“Raízen enfrenta una creciente presión financiera mientras lidia con altas tasas de interés, cosechas más débiles de lo esperado y una serie de apuestas ambiciosas (desde etanol de segunda generación hasta combustible de aviación sustentable) que aún no han dado frutos”, añadió O Globo.
En paralelo, agencias internacionales como S&P Global Ratings y Moody’s rebajaron la calificación de Raízen, alegando el deterioro de los indicadores crediticios de la firma y exponiendo sus flujos de caja negativos.
Perfil de Raízen en Brasil
En Brasil, su base de operaciones, Raízen procesa y comercializa a razón de 25.000 millones de litros de combustibles al año. Esto último, a partir de la explotación de una red de al menos 6.200 estaciones de servicio con la bandera de Shell y de un entramado de casi 1.000 tiendas de proximidad funcionado en los puntos de expendio.
En el país vecino, esta compañía es la principal productora de azúcar, etanol y bioenergía, con aproximadamente 860.000 hectáreas de tierras agrícolas cultivadas.
También posee casi una treintena de plantas de producción de bioinsumos, con capacidad para procesar anualmente 73 millones de toneladas de caña de azúcar.
Como si esto fuese poco, cuenta con la infraestructura suficiente como para generar casi 1.000 megavatios de energía eléctrica.
